El planeta de los Ceros (Roberto Elizondo Medrano / 2007)

Entre las infinitas posibilidades del universo, Medrano optó por escribir acerca de un planeta habitado por ceros, de aspecto físico y autoestima nula. Sentían que no eran nada, ni individualmente ni como grupo. Buscaron a un ser especial, al único, al Uno, que diese valor a sus vidas. Creyeron que Él estaba entre ellos. Una muestra de superioridad mental o corporal sería la señal. A causa de las dietas extremas y otras pruebas obsesivas, la mayor parte de la población pereció —cifra que naturalmente pasó inadvertida—. Uno de los ceros se atrevió a decir que ese ser especial existía en el interior de todos ellos. Si no, por qué pensaron en Él.

   
Diario de los pecados (Alfonso Barra Montes - Elisa / 2006)

El autor principal de esta novela, Alfonso Barra Montes, cura de profesión, falleció en 1970. Tres décadas después, Elisa se animó a publicar el diario de su tío, quien dejó plasmadas las confesiones de sus feligreses. No todas. Sólo las que le asombraron. Curiosamente, no incluyó nada concerniente al sexo en sí. Consideraba que el acto sexual era, además de natural, demasiado común. A él le cautivaban, ante todo, las mentiras que se inventaban para evitar los celos, la amargura, la prohibición y el tedio. A todas ellas, Alfonso Barra agregó su propia confesión: “Siempre amé a Dios, pero también quise ser escritor. En el fondo, esa es mi vocación”.

   
Fue un 30 de febrero (Fausto W. Sabater / 2005)

Es un libro histórico narrado con gran destreza literaria. El sociólogo Fausto W. Sabater reconstruye la biografía del hasta hoy desconocido Eduardo López Domínguez, un hombre que estafó a la burguesía inculta de Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina durante la segunda mitad del siglo XIX. Nunca portó un arma, sólo un bolígrafo y un talón de pagarés. Una vez establecida la confianza con su víctima, le pedía un préstamo a cambio de un pagaré bancario a cobrar el 30 de febrero. Obviamente, con un suculento interés y algunas copas de por medio. La posterior vergüenza de los acomodados terratenien-tes garantizó su anonimato en los registros delictivos.

   
Mi madre en presente (Acavul Catamaraedlu / 2004)

Las seis personas que firman esta novela (con las iniciales de cada uno) empezaron a escribirla a medida que tuvieron la capacidad para hacerlo, uno a uno, siguiendo el mismo orden en que el personaje les dio vida. Y a pesar de que narraban un mismo hecho en un mismo presente, la realidad que volcaban era distinta una de otra. La madre no sólo era afectada por el pasar de su propio tiempo, sino también por el paso de los respectivos tiempos de sus seis hijos. Además, ellos nunca aportaron la fecha de ningún acontecimiento. Por tanto, la vida de la madre transcurre en un presente subjetivo, más cercano a la realidad que a la línea temporal de un calendario.

   
Una historia sin fronteras (Victoria Gaos Celaya / 2003)

Novela futurista que transcurre en el año 2008. El personaje central, Rafael R. Valcárcel, se pregunta qué área puede abarcar la ficción literaria en un libro. Todos dan por sentado que va desde que empieza la historia que se narra hasta su punto final. El protagonista decide romper esos límites, no sólo abarcando todo el libro, sino saliendo incluso de él. Se inventa personajes que redactan las críticas, el prólogo y la cita previa a la dedicatoria. Además, crea una institución, Iberoletras, que lo premia. A todo ese envoltorio fantástico lo denomina el Relato número 28, con el que cierra su obra Otras Palabras.

 
 
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